ultima actualización
18 de mayo del 2012
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La enfermedad arterial obstructiva periférica es una afección
de alta prevalencia en las edades avanzadas. Considerando la prolongación
del promedio de vida, se estima que su incidencia continuará en
aumento.
La detección temprana y la institución precoz de medidas
terapéuticas apropiadas propicia un curso benigno en lo que
a viabilidad del miembro se refiere; pero, más allá de
la repercusión local, su mayor importancia reside en que es
un indicador significativo de arteriosclerosis sistémica,
fundamentalmente coronaria,
El médico clínico juega un rol fundamental en la pesquisa
de sus signos iniciales. A tales efectos, la disminución de
la amplitud de los pulsos, la presencia de claudicación intermitente
o la existencia de lesiones ulceradas de evolución tórpida
en los miembros inferiores son elementos de sospecha que imponen,
de manera sistemática, la consulta especializada.
Huelga comentar que la derivación al cirujano vascular es
urgente cuando el cuadro corresponde a una isquemia aguda.
La utilización de los medios complementarios de diagnóstico
debe seguir una secuencia lógica, guiada siempre por la clínica
y por la eventual selección de nuevas opciones terapéuticas,
en función de los hallazgos obtenidos. La conocida clasificación
de Fontaine es, en ese sentido, un útil indicador de tales
algoritmos.
El tratamiento médico debe ser común a todas las etapas
de la enfermedad. Las decisiones terapéuticas intervencionistas
(cirugía convencional, terapias endoluminales, etcétera)
tienen sólido fundamento cuando de ellas se espera un beneficio
cierto. En este sentido, nunca debe olvidarse que las arteriopatías
crónicas de los miembros inferiores, en los estadios tempranos
del proceso, evolucionan mayoritariamente con medidas conservadoras
durante mucho tiempo.
Las prácticas de revascularización quirúrgica
o an-gioplástica poseen tasas variables de fracaso o agotamiento
de sus efectos, independientemente de la calidad del recurso técnico
y humano utilizado, por lo que su empleo debe responder a una decisión
cuidadosamente elaborada y a un juicio ponderado basado en datos
objetivos. El incesante progreso de la tecnología permite
hoy al cirujano vascular; como referente principal de la patología
angiológica, disponer de recursos cada vez más sofisticados
y menos invasivos de tratamiento. Su apropiada y correcta implementación,
brinda al paciente las mejores opciones disponibles, acordes con
las modernas evidencias que la medicina exhibe en el campo de las
arteriopatías periféricas.
En estos tiempos, en que el incesante aumento de los costos impone
a los entes financiadores de la salud el abrumador peso de la administración
responsable de los recursos, debe recordarse que todas las acciones
tempranas orientadas a la prevención redundan en significativos
beneficios posteriores. Medidas simples, de aplicación masiva
(fundamentalmente en el campo del control de los factores de riesgo),
tienen un formidable impacto económico a largo plazo. Esta
premisa debe tener absoluta vigencia y orientar al médico
clínico a acciones tempranas de gran costo-efectividad, lo
que diferirá y reducirá la necesidad del empleo de
los recursos más sofisticados y costosos.
Autor: Dr. Carlos Alvarez Iorio
Ultima actualizacion: 28 de Noviembre de 2004